
UNO BUSCA LLENO
El guiño de los charcos bajo la luna en celo
miente constelaciones lujuriosas
para que un solitario se encandile
hasta que las penas no ardan.
Por la misma vereda
otro ignora el prodigio
y apaga fiestecitas de aguacielo
con su zapato real.
Éste marcha exaltado
con una sobredosis de rutina
y aquél calma su angustia
desacatando mandamientos.
Bajo un farol se cruzan sin mirarse:
ambos podrían ser la sombra del otro
si no lo fuesen de sí mismos.
Turistas en un mundo de baldosas quebradas
que les escupen contrasueños,
aquél busca en la calle
futuros que lo esquivan,
éste vuelve a su casa
y el pasado lo encuentra.
Se los traga de a poco
un silencio de abismos y zaguanes.
Parece que la noche los hubiera soñado
y tal vez nunca sepan
que son el mismo hombre.
Edgardo Ariel Epherra
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